Del K-pop a Machu Picchu: ¿puede la ola coreana despertar el interés por viajar a Perú?
Las comunidades de seguidores peruanos de BTS y otros grupos coreanos contribuyen a difundir la música, el idioma y las costumbres de Corea del Sur.
La popularidad de BTS y el consumo de series, música y entretenimiento surcoreano están abriendo nuevas oportunidades para Perú en los sectores del turismo, la gastronomía y las industrias creativas. El reto consiste en transformar el interés por la cultura coreana en experiencias de viaje y, al mismo tiempo, proyectar la identidad peruana hacia Corea del Sur.
De las comunidades de seguidores del K-pop al auge del quechua-pop de Lenin Tamayo, el intercambio cultural entre Perú y Corea del Sur demuestra que la música y el entretenimiento pueden abrir nuevas puertas al turismo y los negocios.
La expansión internacional del K-content, que engloba la música, las series, el cine y otros productos culturales de Corea del Sur, ha creado nuevas posibilidades para las empresas peruanas. Su influencia trasciende las pantallas y se extiende al consumo, la gastronomía, la belleza y las experiencias vinculadas con los viajes.
Perú puede aprovechar esta atención para promocionar sus destinos, su patrimonio histórico y su diversidad natural. Machu Picchu, Cusco, la Amazonía y la gastronomía de Lima ofrecen argumentos para acercar el país a nuevas audiencias.
Las alianzas entre empresas turísticas, creadores de contenido y productoras audiovisuales también podrían facilitar la promoción de destinos peruanos entre el público surcoreano. La clave está en desarrollar propuestas que conecten con sus intereses culturales y conviertan la curiosidad en experiencias reales.
Q-pop: Lenin Tamayo fusiona el K-pop con la identidad quechua
La influencia cultural también funciona en sentido inverso. En Perú, el artista Lenin Tamayo ha desarrollado una propuesta musical conocida como ‘Q-pop’ o ‘quechua-pop’, que combina elementos estéticos y musicales del K-pop con la lengua quechua y referencias a la cultura andina.
Su proyecto demuestra cómo una fórmula de entretenimiento global puede reinterpretarse desde una identidad local. Las coreografías, la producción audiovisual y la difusión en redes sociales acercan una lengua ancestral a públicos jóvenes, dentro y fuera de Perú.
El Q-pop representa una oportunidad para proyectar la cultura peruana internacionalmente sin renunciar a sus raíces. La experiencia de Tamayo evidencia que el intercambio cultural no consiste únicamente en consumir contenidos extranjeros, sino también en crear propuestas propias capaces de despertar interés en otros mercados.
BTS consolida el interés por la cultura coreana en Perú
La popularidad de BTS ha contribuido a ampliar el conocimiento de Corea del Sur entre el público peruano. Sus canciones, videoclips y comunidades de seguidores han acercado a miles de personas a la música, el idioma y distintas expresiones de la cultura coreana.
En julio de 2026, Perú figuraba entre los principales mercados de escucha del grupo en Spotify, junto con Estados Unidos y Japón. Además, la demanda de entradas para sus conciertos en Lima reflejó la capacidad de convocatoria de la banda: más de 520.000 personas intentaron acceder a la preventa, según las cifras difundidas sobre el evento.
Este interés abre posibilidades para el turismo musical, el alojamiento, la restauración, el transporte y el comercio. Para aprovecharlo, las empresas peruanas pueden diseñar experiencias complementarias que permitan a los visitantes descubrir la ciudad, su patrimonio y su oferta gastronómica más allá del espectáculo.
Gastronomía y belleza: oportunidades para las marcas peruanas
El kimchi y el bibimbap conviven en el panorama gastronómico internacional con referentes peruanos como el ceviche y el lomo saltado.
La gastronomía y la cosmética son otros sectores en los que el acercamiento entre ambos países puede generar oportunidades comerciales. Mientras la cocina coreana gana visibilidad internacional, Perú cuenta con una oferta de alimentos e ingredientes vinculados con la biodiversidad andina y amazónica.
La quinua, la maca, la lúcuma y otros productos peruanos pueden encontrar oportunidades en Corea del Sur mediante estrategias de comercialización adaptadas a las preferencias locales. También existe potencial para explorar aplicaciones de ingredientes naturales en productos de bienestar y belleza, siempre que se cumplan los requisitos sanitarios y comerciales del mercado.
En paralelo, las experiencias gastronómicas, los festivales y las colaboraciones entre cocineros pueden acercar las dos tradiciones culinarias. La combinación de promoción cultural y distribución comercial permitiría que el interés despertado por el entretenimiento se traduzca en un mayor conocimiento de los productos peruanos.
Dos culturas, nuevas formas de viajar
Los contenidos audiovisuales pueden despertar curiosidad por nuevos destinos, mientras la historia, los paisajes y la cultura peruana ofrecen motivos para explorar el país.
La relación entre Perú y Corea del Sur muestra cómo la cultura popular puede convertirse en una vía para impulsar el turismo y abrir mercados. El K-content ha demostrado su capacidad para conectar con audiencias internacionales, mientras propuestas como el Q-pop revelan el potencial de la creatividad peruana para proyectar su identidad más allá de sus fronteras.
El siguiente paso consiste en transformar esa conexión cultural en experiencias sostenibles: rutas turísticas, intercambios gastronómicos, colaboraciones audiovisuales y productos que acerquen ambas sociedades. De la música a los destinos, la oportunidad para Perú está en convertir la curiosidad cultural en una razón para viajar, descubrir y regresar.

